Vive la Armonia con la Naturaleza

Blog de la Naturaleza Educativa Headline Animator

1/9/10

El camino del capitalismo

Continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida

En la Conferencia de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba en abril de este año, se consensuó el Acuerdo de los Pueblos.

Uno de sus párrafos afirma que “la humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.”

Quien estas líneas escribe, participante de la mencionada Conferencia, coincide totalmente con esta apreciación.

Sin embargo, se permite compartir algunas reflexiones que surgen de sentipensar que es necesario superar, no sólo el capitalismo, sino algo mucho más profundo que tiene que ver con nuestra manera de vivir en lo cotidiano.

Nos atrevemos a afirmar desde una visión fenomenológica, que el capitalismo es una conducta humana.

Una de las premisas de la investigación cualitativa, que ve el escenario como un todo sin reducir a variables, afirma que la conducta humana se genera por la manera en que la persona define el mundo.

De allí que los investigadores cualitativos tienen como herramientas de recolección de datos la “observación” (lo que se hace) y la “entrevista” (lo que se dice que se hace).

El capitalismo, como sistema social, político y económico se expresa en la explotación de seres humanos y de toda forma de vida, sin reparar medio alguno.

Las consecuencias se manifiestan en las tan violentas como injustas desigualdades sociales y en las también violentas e injustas agresiones al Planeta todo.

Por lo tanto, nos parece oportuno, en este instante crucial en donde se juega la supervivencia de la Humanidad, recordar que el sistema capitalista es un emergente más, entre otros, de una cultura, la cultura occidental.

La cultura occidental, la cultura dominante, tiene como esencia posicionar al ser humano como el centro de todo, por fuera de la Naturaleza y dueño de la misma.

Una cultura es una manera de vivir que se naturaliza y se conserva generación tras generación en el aprendizaje de los hijos. De esta manera los cachorros humanos que nacen en el escenario de la cultura occidental, han naturalizado el individualismo, la competitividad y también las inequidades y los atropellos a toda forma de vida del Planeta.

El capitalismo es una conducta humana que emerge de una manera de ver el mundo.

Dejar este sistema económico por otro que favorezca la equidad, y avance hacia la justicia social, siempre será un progreso que apoyamos con entusiasmos. No obstante, estamos convencidos de que este cambio no será suficiente si no cuestionamos la cultura que lo genera proponiendo otras maneras de relacionarnos con la vida. www.ecoportal.net

31/8/10

Aumento la deforestación en Santa Cruz

El departamento de Santa Cruz enfrenta creciente incremento de deforestación: San Julián, El Puente, Santa Rosa del Sara, San Pedro, Ascensión de Guarayos, Yapacaní; son los seis municipios que presentan el 65% de los desmontes del departamento de Santa Cruz, expresó Rosario Pedraza Mérida, Coordinadora Departamental de Lidema en Santa Cruz.

Según un artículo de Pedraza en la Revista especializada Hábitat de Lidema, las provincias que presentan mayor superficie deforestada y que tienen uso agropecuario son: Ñuflo de Chávez, Chiquitos, Guarayos, Velasco y Germán Busch.

“Desde 1990 la superficie deforestada en el departamento de Santa Cruz subió de 1.668.919 hectáreas deforestadas hasta 3.930.781 hectáreas deforestadas el 2008”, aseguró Pedraza.

“Alrededor de 300 hectáreas de bosque son deforestadas por día en el departamento de Santa Cruz y 300 mil hectáreas a nivel nacional desaparecen cada año, provocando la perdida de muchas especies animales y vegetales”, señala un informe de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

Del mismo modo la zona de expansión agrícola, según datos de la Revista Hábitat, alcanzó al 89% de las 434.000 hectáreas cultivadas de soya en la última gestión. También, señalar que un 25% del territorio del departamento se usaba en la actividad ganadera que ocupaba al año 2005 un total de 9.3 millones de hectáreas, de las cuales un 80.6% estaban bajo el sistema de ganadería de ramoneo en los bosques de la Chiquitanía, Chaco y los valles cruceños, un 12% en las sabanas naturales de Ángel Sandoval y Velasco; en tanto que tan sólo en un 7% del área de uso ganadero se contaba con pasturas.

Los datos son alarmantes y constituyen algunos de los desafíos en gestión ambiental que deben enfrentar y resolver el actual gobernador de Santa Cruz y alcaldes de todos los municipios del departamento.

La deforestación en Santa Cruz y en toda Bolivia es una amenaza al estado del medio ambiente por las consecuencias que trae la tala indiscriminada del bosque amazónico y la destrucción del hábitat natural de aves y animales. www.ecoportal.net

30/8/10

Quién es culpable del Cambio Climatico



Las soluciones empiezan en casa, no sólo podemos esperar el accionar de las instituciones, municipios, políticos ¿quiénes son ellos para que quede en sus manos una simple toma de conciencia?

No subestimo la posición en la que se encuentran y todo lo que desde allí pueden implementar, pero sí creo que nos subestimamos nosotros al no ser más responsables de nuestros actos cotidianos para con el cuidado del medio ambiente. ¿Se trata sólo de malas costumbres?


La Tierra demorará mil años en absorber los daños al medio ambiente provocados por la acción del hombre, según las conclusiones de la Comisión Internacional sobre Cambio Climático (CICC).

Esa imagen refleja claramente el principal diagnóstico científico de los expertos de la CICC, que, por primera vez, expresaron sin reservas que el hombre es el principal responsable de los trastornos ecológicos provocados por el recalentamiento de la atmósfera.
Los expertos aseguran que esa tendencia se acelerará en el próximo siglo, pues en 2100 la temperatura media de la Tierra aumentará entre 1,8°C y 4°C, y el nivel de los océanos subirá entre 28 y 43 centímetros, aunque no se pueden descartar valores superiores. En esos próximos 100 años también se acelerará el ritmo de fenómenos atmosféricos extremos, como canículas (períodos de mucho calor), ciclones y sequías, según pronostica el texto preparado por los 500 expertos de la CICC.
La principal conclusión de ese documento, esencialmente redactado para servir de hoja de ruta a los dirigentes políticos del planeta, asumió en un pesado silencio de zozobra al millar de periodistas que asistieron a la conferencia de prensa final que se dio en febrero de éste año.

¿Qué es lo que hacés desde tu casa para cuidar el hogar del mundo?

No seas parte del silencio.

29/8/10

La deuda ecológica

Contra restando con la deuda financiera, existe una nueva corriente de pensamiento que considera la existencia de una deuda ecológica adquirida históricamente y actual de los países del Norte con los del Sur.

La deuda ecológica es en esencia la responsabilidad que tienen los países industrializados del Norte, sus instituciones, la élite económica y sus corporaciones por la apropiación gradual y control de los recursos naturales así como por la destrucción del planeta causada por sus patrones de consumo y producción, afectando la sustentabilidad local y el futuro de la humanidad. Basados en esta definición, los pueblos en el Sur somos acreedores de esta deuda y los deudores los países del Norte. Esta deuda tiene como base al actual modelo de producción industrial, la producción exhaustiva de residuos como la emisión de gases de efecto invernadero, el capitalismo y el libre mercado.
Hay na necesidad ambiental, social, económica y moral de que se detenga el incremento de esta deuda y de que se repare las consecuencias nefastas sociales y ambientales que dicho modelo han tenido sobre las poblaciones del Sur. El reconocer la existencia de estas otras deudas, histórica, social y ecológica y demandar un resarcimiento, cambiará indefectiblemente y para siempre las relaciones económicas internacionales, pero sobre todo permitirá detener el modelo depredador y genocida que rige en el mundo.
La deuda histórica existe por el genocidio de los pueblos del Sur debido a la conquista, la esclavitud, el etnocidio por los siglos de ocupación, el robo de la biodiversidad y los conocimientos, el asalto de los territorios para apropiarse de los recursos naturales durante la colonia y todo lo que implica arrasar con las tierras, las culturas y los pueblos en el Sur. No basta con pedir perdón, no basta con decir que los ciudadanos de hoy en el Norte no son culpables de lo que hicieron sus antepasados, porque el bienestar que viven ahora, la vida de consumo y desperdicio, tiene como base el saqueo histórico de sus naciones a nuestros pueblos y territorios. Europa no sería lo que es ahora sin las millones de toneladas de plata de América ni sería la misma sin la esclavitud de los 70 millones de africanos que fueron arrancados de sus tierras. Hay una responsabilidad histórica y presente por esto.
Pero, existen también otros factores que hacen que estas deudas existan y que sigan creciendo. Algún día pasaremos la factura!
La deuda financiera que fue adquirida de forma ilegítima e ilegal, y que ya ha sido pagada con creces. No solo que los créditos recibidos en muchos casos han servido para financiar proyectos social y ambientalmente depredadores, sino que además, para el servicio de la deuda nuestros países se ven obligados a extraer más y más recursos naturales con los consecuentes impactos locales y globales.
La deuda ecológica por el actual saqueo de los recursos naturales y los daños socio ambientales locales asociados es otro componente de estas deudas. Las extracción de recursos no renovables como minerales o combustibles fósiles destruyendo las tierras, contamina las fuentes de agua. Nuestros países exportan estos recursos sin considerar los daños locales.
La deuda ecológica también se manifiesta por la apropiación abusiva de espacios comunes como son la atmósfera o los océanos para absorber las emisiones de gases con efecto invernadero. El cambio climático está provocando desastres que afectan principalmente a los pueblos más vulnerables al Sur. Miles de muertos, millones de desplazados, tierras agrícolas y ecosistemas naturales desaparecidos. Para que esta deuda se detenga los países del Norte deben dejar de quemar combustibles fósiles, y los pueblos del Sur debemos detener el flujo de hidrocarburos para ellos. Los acreedores de esta deuda somos los pueblos del Sur afectados por los cambios climáticos.
La revolución verde y biotecnológica, son causantes de otra deuda social y ecológica del Norte con el Sur. Los graves impactos sociales, ambientales, culturales y económicos de la aplicación de tecnologías agrícolas como la de la llamada “Revolución Verde” y ahora la agro-bio-tecnología, con sus semillas genéticamente modificadas, así también de programas que promueven la concentración de tierras en pocas manos, constituyen una inmensa deuda social y ecológica. Tanto las IFI, las transnacionales, como los países del Norte, han sido los principales beneficiarios de los proyectos de agroexportación, y que tienen sumidos en la pobreza y expoliación a los países y pueblos de América Latina, principalmente los pueblos indígenas y las comunidades campesinas.
Hoy tenemos los nuevos proyectos de agrocombustibles, que se han constituido en la nueva amenaza para las comunidades rurales y generará impactos impredecibles con consecuencias inimaginables. Estas propuestas energéticas, a parte de los impactos locales, son presentados como falsas soluciones al cambio climático y una nueva forma de ocupación de espacios en el Sur; constituyen en la práctica una manera de acabar con la soberanía alimentaria, de que nos endeudemos más y de succionar energía ya no de nuestros subsuelos sino de la tierra. Los países del Norte aumentan su deuda con el Sur debido a estos proyectos agroenergéticos.
La deuda ecológica tiene otros componentes, a través de las guerras, las armas biológicas y químicas, los proyectos de integración de infraestructura, como el IIRSA para Sudamérica o el NEPAD para África, los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, los Acuerdos de Asociación entre América Latina y el Caribe con Europa, o los EPA con África, la producción de desechos tóxicos, etc.
Las formas capitalistas de producción y consumo, así como las economías socialistas basadas en la industrialización, en la exportación de recursos primarios son generadores netos de deudas sociales y económicas.
Esto es lo que debemos cambiar.

28/8/10

Produccion Animal

El pack de pdf incluye los siguientes titulos:



revistas de veterinaria
queso artesanal
apicultura
cabras lecheras
piscicultura
biogas
cadena productiva de carne bovina
curso de ganaderia bovina
parasitologia
hematologia
instalaciones para ganado lechero
instalaciones para suinos
lacteos
manejando a las abejas
manual bovino
necesidades nutricionales para la avicultura
produccion bovina


descarga desde mediafire:
parte 1 http://www.mediafire.com/file/c9r8ysne4pfc6w3/pack%20veterinaria.part1.rar
parte 2 http://www.mediafire.com/file/cl59r3gatrgkzt9/pack%20veterinaria.part2.rar

descarga desde megaupload:
parte 1 http://www.megaupload.com/?d=K3QH83SC
parte 2 http://www.megaupload.com/?d=U80OM9VG

Ecologia y Socialismo: Necesitamos pensar en soluciones radicales

Cuando el tema es ecología y socialismo, lo primero a considerar es hasta qué punto la razón capitalista está llevando a nuestro pequeño planeta -y los seres vivos que lo habitan- a una situación catastrófica desde el punto de vista del medio ambiente, de las condiciones de supervivencia de la vida humana y de la vida en general.

Se aproxima un desastre de proporciones todavía incalculables y las señales de eso son ya visibles.

Hoy se están produciendo tempestades tropicales que ya asolaron regiones de los Estados Unidos. Especialistas en el tema plantean la posibilidad de que esos desastres llamados naturales tengan relación con el recalentamiento del planeta y de las aguas oceánicas.

Los dramáticos resultados del desequilibrio ecológico provocado por la lógica destructiva de la acumulación capitalista son evidentes ahora, y los sufriremos todavía más dentro de dos, diez, cincuenta años. No es una cuestión para dentro de un siglo, ni siquiera a treinta años, es para ahora; por lo tanto requiere una urgente respuesta política, ética y humana.

¿Cómo está enfrentando esos problemas la oligarquía dominante?

Su respuesta es lamentable. Los sectores ecológicamente más avanzados del capital internacional –la burguesía europea y otros, como los japoneses– llegaron a un acuerdo para encarar el problema que consideraban de mayor urgencia, que es el del efecto invernadero: el llamado Protocolo de Kyoto.

De aquí a unos años, ese efecto invernadero va a provocar el derretimiento de las zonas glaciales, con lo que se va a elevar el nivel del mar, llevando a hundirse bajo el mar a varias ciudades costeras.

Este es un escenario bastante probable, y puede estar comenzando ahora mismo, con el ejemplo más conocido de la tragedia de Nueva Orleáns.

La respuesta de los capitalistas más conscientes, más abiertos a la cuestión ecológica, se resume en el Protocolo de Kyoto, que es absolutamente insuficiente. El Protocolo de Kyoto busca, eventualmente, estabilizar el efecto invernadero para dentro de 10 ó 15 años, con base en un mecanismo absurdo llamado "mercado de los derechos de contaminar". Los países más ricos siguen contaminando el mundo, pero basados en la posibilidad de comprar de los países más pobres el derecho de contaminar lo que ellos no utilizan. Transforman el derecho de polución en mercadería. De este modo, las naciones continúan contaminando: tanto cuanto puedan o estén dispuestos a pagar. Eso es lo más avanzado que la elite dominante consiguió producir. Ese acuerdo mínimo, vacío, fallido, es perfectamente incapaz de responder al problema: los Estados Unidos, que son el país más contaminador del mundo, se niegan a firmarlo y, mientras tanto, siguen desarrollando su economía con la lógica de la destrucción y de la contaminación.

El Ecosocialismo

Necesitamos pensar en soluciones radicales para ese problema. La solución de Kyoto es absolutamente insuficiente y rechazada por los Estados Unidos. Si vamos a pensar en términos de soluciones radicales, necesitamos pensar en la cuestión del socialismo. Por eso existe un movimiento, una idea, un programa, que es el ecosocialismo.

El ecosocialismo parte de algunas ideas fundamentales de Marx sobre la lógica del capital y de algunos de los descubrimientos, avances y conquistas científicas del movimiento ecológico y de la ciencia ecológica. Marx no había planteado todavía la cuestión de la ecología en su análisis porque, en su época, la cuestión era muy poco evidente. Pero él afirma, en El Capital, que el sistema capitalista agota las fuerzas del trabajador y las fuerzas de la Tierra. Traza un paralelo entre el agotamiento del trabajador y el agotamiento del planeta. Por lo tanto, el desarrollo del capitalismo acaba con la naturaleza.

Las actuales fuentes de energía del capitalismo son nocivas y peligrosas; lo que es peligroso para el medio ambiente, también lo es para la humanidad: ya sean las energías fósiles, en particular el petróleo que se va a acabar dentro de a algunas décadas -y se sabe matemáticamente que se va a acabar-, ya sea la energía atómica, que es una falsa alternativa, pues la basura nuclear es un problema gigantesco, muy peligroso, y que nadie consigue resolver. Entonces, la transformación revolucionaria de las fuerzas productivas pasa por la cuestión de las nuevas fuentes de energía, por las llamadas fuentes de energía renovables. En lugar del petróleo contaminador y de la energía nuclear devastadora, se necesita buscar energías renovables, como la energía solar. Pero ella no les interesa a los capitalistas.

Porque es gratuita, es difícil de vender, no es mercancía.

El capitalismo no se interesa por la energía solar, no invierte en su desarrollo.

Obviamente, desde el punto de vista socialista, es absolutamente prioritaria la investigación científica y el desarrollo tecnológico de la energía solar. No es la única pero, con seguridad, tendrá un papel central en el proceso de transformación radical del proyecto ecosocialista.

Por eso, algunos viejos socialistas relacionan directamente nuestra utopía revolucionaria, el socialismo, el comunismo, con el Sol, con la energía solar. Esa expresión de "comunismo solar" ya aparece en algunos trabajos de ecosocialistas. Habría una especie de profunda afinidad entre la energía solar y el proyecto comunista.

Los balances negativos

Otro tema que debe ser examinado es el balance negativo de lo que fue, a partir de la visión ecológica, la experiencia del llamado "socialismo real" de la Unión Soviética y otros estados burocráticos. Desde el punto de vista de transformación del aparato productivo, que avanzó muy poco, los resultados fueron enormes catástrofes ecológicas. Esa experiencia es un camino que nosotros no debemos seguir.

Otro balance negativo es el del reformismo verde. Los partidos verdes que se formaron en los años sesenta y setenta, al principio con cierta perspectiva radical, terminaron casi todos, entrando en gobiernos de centroizquierda y convirtiéndose al social-liberalismo.

Las soluciones que se requieren no pasan por una reforma ecológica aquí o allá; eso no resuelve ninguno de los problemas. El balance de ese ecoreformismo verde es, por tanto, bastante decepcionante.

Una utopía revolucionaria

Necesitamos enarbolar esa utopía revolucionaria, esa posibilidad que es el ecosocialismo, que es el comunismo solar. La probabilidad de una transformación radical de la sociedad implica la expropiación del Capital. Pero quedarse sólo en la expropiación de los capitalistas no enfrentará la cuestión del medio ambiente.

La perspectiva ecológica comprendida, en su radicalidad, como la propia perspectiva socialista, implica la superación del capitalismo, la posibilidad de una sociedad más humana, justa, igualitaria, democrática y capaz de establecer una relación armoniosa de los seres humanos entre sí y con el medio ambiente, con la naturaleza. No basta con plantear ese objetivo, esa utopía revolucionaria. Hay que comenzar a construir ese futuro desde ahora. Es necesario participar en todas las luchas, inclusive de las más modestas; como, por ejemplo, la de una comunidad que se defiende contra una empresa contaminadora; o la defensa de una parte de la naturaleza que esté amenazada por un proyecto comercial destructivo.

Es importante ir construyendo la relación entre las luchas sociales y las ambientales, pues ellas tienden a concordar, unidas alrededor de objetivos comunes. Por ejemplo, las comunidades indígenas o campesinas que enfrentan a las multinacionales libran un combate antiimperialista, pero también social y ecológico. La lucha por los transportes colectivos modernos y gratuitos es un combate para avanzar en la solución del problema de la contaminación del aire. Conquistar una red de transportes públicos gratuitos significa que la circulación de automóviles va a disminuir, que la polución será menor, que el aire se tornará más respirable.

Necesitamos percibir cómo, en la práctica, con esa perspectiva radical, las batallas diarias se van combinando, convergiendo, articulando.

Hoy el ecosocialismo es no sólo el trabajo de pensadores o revistas especializadas, está presente en los movimientos sociales; aunque algunos de ellos no se llamen ecologistas o socialistas, está presente en el espíritu, en la radicalidad, en la dinámica de los movimientos sociales, en particular en naciones del Tercer Mundo como la India, los países africanos y los latinoamericanos.

Pero algunos ideólogos de la ecología plantean falsos problemas. Por ejemplo, que la degradación del medio ambiente es culpa de nuestro consumismo, que cada uno de nosotros consume demasiado, que es necesario reducir el consumo para proteger al medio ambiente. Eso responsabiliza a los individuos y redime al sistema. Es verdad que el consumo de los individuos es un problema, pero el consumo del sistema capitalista, del militarismo capitalista, de la lógica de acumulación del capital es mucho mayor. Entonces, en lugar de pregonar la auto-limitación individual, es necesario llamar a la organización para luchar contra el sistema capitalista; esa debe ser nuestra respuesta.

Otra visión equivocada es aquella que declara que la culpa es del ser humano, que mediante el antropocentrismo y el humanismo, se puso en el centro y despreció a los otros seres vivos. Creo que esta concepción causa falsos problemas. Porque es de interés de la humanidad, de la supervivencia de los seres humanos, de los hombres y de las mujeres, preservar el medio del cual dependen inevitablemente. No se trata de contraponer la supervivencia humana a las de las otras especies, se trata de entender que ellas son inseparables y que nuestra supervivencia como seres humanos, depende de que se salvaguarde el equilibrio ecológico y la diversidad de las especies; por tanto, desde el ecosocialismo estaríamos hablando de un humanismo biocentrista.

"Aprendamos que todo lo que nos dicen en los medios de comunicación, ya sea radio o tv no son ciertos, ya que lo unico que ellos buscan es hacernos tener miedo para no involuclarnos con el tema del Socialismo esto es muy obvio, ya que toca los intereses del los GRANDES CAPITALISTAS"
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
contador de visitas