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4/6/10

América Latina cambios climáticos: Un desafio o lucha

Compartimos esta información Publicada en el Observador Global

Bicentenario: El desafío climático

por Andrés Repetto | 25.05.10

Mientras Argentina celebra con una fiesta popular en las calles de Buenos Aires los 200 años de la Revolución de Mayo, otros países latinoamericanos se preparan para festejar sus Bicentenarios. En un momento de balances sobre el pasado y el presente, la región no debe descuidar sus desafíos futuros. Hambre, pobreza, educación, trabajo, redistribución de la riqueza, salud, las prioridades y los temas varían en cada país pero todos enfrentan un escenario que pocos ven venir: el impacto del cambio climático y sus consecuencias geopolíticas. Mientras algunas hipótesis plantean escenarios de futuras invasiones y guerras por el agua, las mayores responsabilidades y desafíos de la región pasan por preservar los recursos naturales antes de que sea demasiado tarde.


La selva amazónica luce devastada por la mano del hombre. América Latina deberá enfrentar el desafío de preservar sus riquezas en un mundo en el que la conservación de los recursos naturales hará la diferencia - AP
A partir de la celebración de los Bicentenarios de su independencia, las naciones latinoamericanas se encuentran ante el desafío de hacer un balance de tantos años de historia. Política de por medio, todos los gobiernos actuales buscan rescatar los signos positivos del paso del tiempo.

En nuestra región los desafíos no resueltos son muchos. Entre ellos se destacan la reducción de la pobreza, la mejora de la educación y la redistribución equitativa de la riqueza. La lista de prioridades puede variar según el país, pero está claro que las necesidades siguen siendo muchas.

Como si los desafíos que ya conocemos no fueran suficientes, a la hora de reflexionar sobre este Bicentenario yo me planteo: ¿Qué es lo que vendrá? ¿Que nuevos retos nos esperan?

Más allá de la inestabilidad institucional que sobrevuela nuestro continente a partir del golpe de Estado en Honduras -un insulto a la democracia que no pudo ser resuelto por ninguna de las naciones involucradas en esta crisis-, o por el bombardeo de Colombia a Ecuador -un hecho que tampoco fue tratado con la importancia que se merece y que podría repetirse con actores diferentes-, nuestra región no está tan alejada de los desafíos y problemas que enfrentan otras regiones del planeta.

En un mundo en el que se impuso la globalización -en general para expandir lo negativo- todos enfrentamos uno de nuestros mayores retos. Incluso, de acuerdo a diferentes análisis, tal vez este sea el desafío mayor del planeta, el que pone a prueba su propia existencia y su apariencia.

En estos últimos meses asistimos a diferentes conferencias internacionales en las que los presidentes de todo el planeta -entre ellos representantes de nuestra región- debatieron sobre qué camino tomar para evitar las consecuencias nefastas del cambio climático. Todos parecen tener claro qué es lo que sucederá en los próximos años pero pocos parecen estar dispuestos a tomar las medidas necesarias para modificar la historia que se está escribiendo por adelantado.

Gracias a la información con que se cuenta hoy en día, quienes tienen la responsabilidad y el poder para hacerlo, ya están tomando decisiones políticas e incluso militares. Si bien el tiempo nos dirá qué tan acertados fueron los informes de los científicos de las Naciones Unidas y de entidades como el Banco Mundial, de momento es importante estar alertas sobre lo que sucederá en el futuro cercano a partir de la toma de decisiones inspiradas por esta información.

En los últimos dos meses tanto el pentágono como las fuerzas armadas rusas tomaron como una realidad -y para eso se están preparando- los futuros conflictos en torno a la falta o escasez de determinados recursos naturales. No me refiero al petróleo -que por su segura desaparición ya no es un caso de debate- sino a la pelea por el agua y los alimentos. Cada vez se habla con mayor insistencia del rol que volverá a jugar nuestro continente como proveedor de materias primas hacia el mundo. Tesoros que brillan menos que todo el oro que hace siglos se llevaron de nuestras tierras pero que en un futuro de necesidades serán mucho más valiosos. ¿Un sencillo ejemplo? Los millones de litros de agua pura que corren bajo los suelos de Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay.

Mientras algunas hipótesis plantean escenarios de futuras invasiones y guerras por el agua, nuestras mayores responsabilidades y desafíos pasan por cuidar aquellas joyas que aún están vivas, como la riqueza y biodiversidad de la región amazónica o el notable reservorio de agua dulce del Acuífero Guaraní.

Los informes que nos hacen visualizar un futuro complicado -no solo para el mundo sino también para nuestra región- nos alertan sobre lo que vendrá. Pero más importante aún es que nos dan la posibilidad no sólo de poder mitigar los efectos negativos sino de prepararnos para enfrentarlos. Ese es el nuevo desafío que se suma a una lista muy larga de temas pendientes.

Los efectos del cambio climático impactarán -según varios informes, entre ellos el del Banco Mundial- a nivel económico y social, por ende deberá darse por descontado que esto acarreará efectos políticos. En un mundo en el que poco se comparte y lo escaso se disputa con las armas, el interrogante es cuántos de los futuros conflictos lograrán solucionarse diplomáticamente.

¿COMO IMPACTARÁ EL CAMBIO CLIMÁTICO EN AMÉRICA LATINA?
En su último informe el Banco Mundial advierte sobre el incremento de la temperatura de nuestra región en un grado así como de la elevación de los mares en entre dos y tres milímetros desde 1980.

De forma detallada indica los cambios de patrones de las precipitaciones, con más lluvias para el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay, nordeste de Argentina y noroeste de Perú, y menos nivel de lluvias para el sur de Chile, suroeste de Argentina y sur de Perú.

Los especialistas en cambio climático, como la doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Buenos Aires Matilde Ruticucci, son claros al respecto: “Lo que sucede es que se producen más eventos extremos. Los llamamos ‘eventos climáticos extremos’, porque se refieren tanto a sequías como inundaciones”.

Los datos son concretos y el impacto en los ecosistemas está siendo estudiado y advertido desde hace mucho tiempo. El calentamiento de los ecosistemas montañosos como el de los Andes es otro ejemplo. Glaciares como el Chacaltaya en Bolivia -fundamentales en la provisión de agua de ciudades como La Paz y El Alto- ya desaparecieron.

En el informe del Banco Mundial se menciona la decoloración de los arrecifes de coral y su probable colapso ecológico en la cuenca del Caribe. Para comprender la magnitud de lo que se está pronosticando hay que tener presente que en los arrecifes de coral habitan el 25% de todas las especies marinas, el equivalente a las especies animales y vegetales que habitan los ecosistemas de selvas tropicales.

Uno de los puntos más importantes del informe está relacionado con la muerte de los bosques por la tala indiscriminada del Amazonas y otro se refiere a las enfermedades que serán cada vez más comunes, como el Dengue. En la actualidad se dieron casos de esta enfermedad en lugares nunca antes vistos como en las zonas de altura en Bolivia. Si hasta ahora el frío impedía al mosquito transmisor sobrevivir en estas regiones, las consecuencias del calentamiento global y la modificación de las temperaturas cambiaron esta realidad.

Aunque el Bicentenario nos encuentre analizando el pasado y aunque los científicos ya plantearon cuales serán los probables escenarios futuros, lo cierto es que el presente aún nos pertenece y todavía estamos a tiempo de actuar.
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