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25/9/10

Lucha contra el Cambio Climático

Para nosotros, los ecosocialistas, luchar contra el Cambio Climático es combatir al sistema capitalista que es, en última instancia, el verdadero “enemigo de la naturaleza”. Por eso somos anti-capitalistas y queremos terminar con un Capital mundializado enajenado, fuera de control social, que pretende producir ilimitadamente (para acrecentar sus ganancias) en una biosfera limitada, que devasta los recursos naturales, despilfarra energía y contamina los ecosistemas, impidiendo su conservación y regeneración, para producir mercancías que cada vez más resultan tóxicas para el ser humano y para el medio ambiente; todo ello mientras explota, oprime, excluye y produce más miseria material, ecológica y espiritual en la mayoría de seres humanos de nuestro planeta.

1. México como el más grande emisor de Gases de Efecto Invernadero en América Latina y el Caribe

Al Ecocidio en marcha en nuestro país, es necesario sumarle una de sus más graves expresiones: el desarrollo del Cambio Climático. México emite el 1.5% de gases invernadero y es el más grande emisor de América Latina y el Caribe: emite el 25% del total de países de esta área.

Tomando como base el Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de 2002, México emitió más de 553 millones de toneladas de GEI, el 1.5% de emisiones globales del mundo, y tiende a seguir aumentando: según documentos del propio gobierno, “la emisión del 2002 fue 30% mayor que la estimada doce años antes, en 1990” y la del 2006 aumentó un 11% respecto a la del 2002 (1). De acuerdo a las cifras de la Agencia Internacional de Energía, en 2004 México se ubica entre los 15 países con mayores emisiones por quema de combustibles fósiles a nivel mundial.


 


Aunque es significativa su participación en la emisión de GEI, México también es un país altamente vulnerable a los efectos del Calentamiento Global. Lo es tanto como todos aquellos países que tienen amplias poblaciones pobres que dependen directamente de los recursos naturales.


2. Vulnerabilidades de México ante el Cambio Climático


En México existen 30 millones de mexicanos en el medio rural: la inmensa mayoría de ellos son campesinos y comunidades indígenas que padecen ya una extrema pobreza material y ecológica; el agravamiento de esa miseria por el Cambio Climático sólo puede significar que aumente tanto la migración como la mortandad en el campo.


Por ejemplo, un efecto directo del calentamiento global es la carencia de agua potable, lo que repercute inmediatamente en la producción de alimentos y en la salud.


Además del riesgo que corre esta población directamente vinculada a la naturaleza, México es un país particularmente vulnerable al Calentamiento Global por otras razones, a saber:


-por la carencia de agua en las zonas semi-áridas del país, lo que afecta a la población humana pero también a la producción agropecuaria e industrial;


-por los efectos catastróficos de eventos meteorológicos extremos como lluvias torrenciales, inundaciones, deslaves, etc.;


-por las extensas zonas costeras expuestas al impacto de fenómenos naturales como huracanes.


3. Consecuencias en la naturaleza del Cambio Climático en México


Por todo lo anterior, México resiente ya los efectos del Calentamiento Global. Los sistemas naturales ya están siendo afectados por el Cambio Climático de diversas formas, por ejemplo:


-Se ha incrementado la deforestación de bosques y selvas debido al aumento de la temperatura y las modificaciones de los ciclos hidrológicos; estos cambios ya han provocado grandes incendios como los de 1998; en 2006 se reportaron 14,445 incendios en todas las entidades federativas, que afectaron 849,632 hectáreas.


-Se ha afirmado la tendencia a la sabanización de los bosques tropicales del centro y sur de México, así como el paso de la vegetación semi-árida a la vegetación de regiones áridas en la mayor parte del centro y norte.


-Ello ha implicado una drástica reducción de la extensión de los bosques de niebla tropicales de las regiones montañosas.


-Tiende a crecer la desertificación en Hidalgo, Nayarit, Colima, Jalisco y Querétaro, por efecto de lo anterior; la pérdida de suelo fértil eleva, a su vez, las condiciones de vulnerabilidad ante el Cambio Climático pues torna más graves los problemas de la sequía.


-Ha aumentado la sequía en estados como Baja California, Baja California Sur, Michoacán, Puebla, Sonora, Tlaxcala y Veracruz.


-El crecimiento del nivel del mar afecta ya a diversas regiones del Golfo de México y del Mar Caribe como las bahías de Sian Ka’an y Chetumal, en Quintana Roo, así como en Tabasco a la zona deltaica de los ríos Grijalva, Mazcapala y Usumacinta, etc.


-Cada vez resultan más devastadores los huracanes que llegan a nuestro país, ya sea desde el Pacífico como del Golfo de México:


“Se estima que en Hidalgo, Puebla, Oaxaca y Veracruz el huracán Stan generó en 2005, pérdidas por mil 934 millones de dólares –según un documento de la SEMARNAT-, mientras que el huracán Wilma, en el mismo año, produjo daños por mil 724 millones de dólares y dañó el 98% de la infraestructura en la costa sur de la península de Yucatán.”


La propia SEMARNAT ha realizado, asimismo, estimaciones sobre las consecuencias en la sociedad del Cambio Climático en nuestro país.


4. Consecuencias en la sociedad del Cambio Climático en México


El Cambio Climático impacta en la salud de la población mexicana en la medida en que contribuye a la extensión de enfermedades y de muertes prematuras por las siguientes causas:


-por las temperaturas extremas y ondas de calor que incrementó la mortalidad entre adultos mayores en los estados de Sonora y Baja California en 2007;


-porque el incremento de la temperatura en algunas zonas costeras del Golfo de México acelera los ciclos de enfermedades como el dengue;


-por los miles de afectados al año por inundaciones y deslaves, así como damnificados por poderosos huracanes o dañados por la contaminación atmosférica de las ciudades.


También impacta en la alimentación de millones de mexicanos en la medida en que las sequías, la desertificación y la destrucción de ecosistemas afectan directamente la producción de alimentos, como lo hacen también los monocultivos, la combinación de fertilizantes y sequías, etc. Otras repercusiones del Cambio Climático en nuestro país tienen que ver con los problemas de ofrecer servicios básicos como agua, saneamiento y drenaje, transporte, energía, etc.


5. Posibilidades catastróficas del Cambio Climático en México


Además de que se agravaría la deforestación de bosques y selvas, de que pasaríamos a una vegetación de regiones áridas en el centro y norte del país, de que aumentaría la desertificación de tierras y las sequías, de que desaparecerían bajo el mar regiones de Tabasco, Quintana Roo, Veracruz, etc., de que huracanes más fuertes lastimarían las costas del país, con el incremento del Calentamiento Global habría más hambre, más enfermedades y muertes, más migraciones masivas así como más carencias en los servicios básicos.


Un estudio realizado para el Instituto Nacional de Ecología por investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México, “Vulnerabilidad y Adaptación Regional Ante El Cambio Climático y sus Impactos Ambiental, Social y Económicos”, señala los siguientes posibles efectos del Cambio Climático en México:


• la agricultura de temporal, se vería afectada en áreas que en la actualidad son medianamente aptas para el cultivo del maíz reduciéndose así, la extensión para su cultivo, lo cual afectaría a millones de personas que subsisten gracias a éste;


• la incidencia de algunas enfermedades transmitidas por vector (fiebre amarilla, dengue, malaria, además de las clásicas enfermedades gastrointestinales) se podría ver incrementada. La mala adaptación al problema del agua, con gente almacenando este recurso en botes o tambos podría inducir brotes de paludismo;


• más de 15 mil kilómetros cuadrados de zonas costeras se podrían ver amenazados por la elevación del nivel del mar, afectando por igual a los ecosistemas, la ganadería y la agricultura. Zonas que requieren especial atención son las desembocaduras del Río Bravo, en Tamaulipas, del Usumacinta, Grijalva en Tabasco, las lagunas costeras en Veracruz, etc. En algunos lugares el agua de mar podría introducirse más de 40 Km tierra adentro;


• las industrias que requieren el agua como insumo se podrían ver amenazadas. La generación de energía eléctrica competiría por este recurso con el consumo humano y la agricultura. El país, de acuerdo a los escenarios, también presenta una tendencia a la desertificación (erosión) que se agravaría. Habría que tratar de revertir esta tendencia al menos en lo que toca al desordenado cambio de uso de suelo;


• muchos ecosistemas también se verían amenazados. 50% de la vegetación cambiaría de características con un calentamiento de 3 a 4 °C sobre todo los bosques templados de pino y encino, y con ellos, la fauna y flora asociadas.” (2)


Por su parte, en 2010, el Instituto Nacional de Ecología elaboró los siguientes escenarios de lo ocurrirá en México con el agravamiento del Cambio Climático:


-En cuanto a recursos hidráulicos


“Los escenarios de cambio en el ciclo hidrológico sobre México (en el 2020) sugieren que habrá una tendencia a menos lluvia. Si eso se combina con temperaturas más elevadas es muy probable que los ya de por sí graves problemas en el sector hídrico de México se agraven. Los escenarios de verano para el 2020 y 2050 indican aumentos de entre 1 y 3 °C y disminuciones en la precipitación media anual de 5 a 10%. Tal condición llevará a una menor disponibilidad natural media del agua por aumento en la evapotranspiración de entre 5 y 15%, dependiendo de la región. Las regiones más afectadas en el sector hídrico serán la noroeste y la norte, aunque en todo el país el grado de presión sobre al agua aumentará, por ejemplo se indican los resultados del grado del presión sobre el recurso agua para el 2030: Situación crítica: Baja California y Sonora; Presión fuerte: Sinaloa y la Región Hidrológica de Lerma; Presión media: Zonas del sur de México y la Península de Yucatán”.


-Respecto a la agricultura


“Para 2050 los resultados de los modelos climáticos indican un cambio de aptitud en la superficie apta de entre 5 y 29% del territorio. De acuerdo a proyecciones para el 2030, la sobreexplotación de acuíferos llevará a que los distritos de riesgo dejen de ser económicamente viables ante los costos de bombeo para riego.”


-En relación a los bosques


“Un incremento en la temperatura, generaría un desequilibrio en la población de plagas y enfermedades exóticas, lo que a su vez causaría mortandad de grandes superficie de bosques y selvas. A la amenaza del cambio climático en la vegetación, se debe añadir el deterioro al que está sometida por el cambio de uso del suelo propiciado por la introducción y expansión de la ganadería. La pérdida de cubierta forestal disminuye las tasas y ritmos de infiltración de las precipitaciones pluviales en el subsuelo… Para el 2050 los modelos proyectan patrones climáticos donde cerca del 50% de la superficie del país sufrirá algún tipo de cambio con más del 20% de la superficie del país cambiando a climas más secos y cálidos, con un consecuente aumento en el estrés hídrico.”


-Sobre la salud


“Los eventos climáticos relacionados con afectaciones a la salud de la población mexicana están relacionados con temperaturas y condiciones de humedad extremas, que llevan a condiciones propicias para la aparición de brotes de enfermedades como golpes de calor, enfermedades transmitidas por vector, por agua y alimentos, por lo que los impactos del clima en la salud humana pueden ser de diversa índole y gravedad.” (3)


Todos los pronósticos lo confirman: el Cambio Climático nos lleva a la catástrofe ecológica y social.


6. Cambio Climático y gobierno mexicano


El gobierno de Calderón creó, en abril de 2005, la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático; en marzo de 2007, esta Comisión organizó el Grupo de Trabajo para Estrategias y Políticas de Adaptación. En mayo de 2007, éste presentó la “Estrategia Nacional de Cambio Climático” e incluyó en el “Plan Nacional de Desarrollo” su diagnóstico y propuestas. La SEMARNAT ha desarrollado varias investigaciones y elaborado varios documentos en los que plantea escenarios climáticos regionales, evaluaciones de vulnerabilidad, así como difusión de información sobre este tema.


El tema está incorporado en el “Plan Nacional de Desarrollo” (4) del gobierno neoliberal y pro-empresarial de Calderón, por lo que tiene los siguientes problemas:


1) Plantea de manera incorrecta las causas del Cambio Climático:


“El uso de combustibles fósiles y tecnologías industriales atrasadas -dice el documento oficial-, el cambio de uso del suelo y la destrucción de millones de hectáreas forestales están provocando un aumento en la concentración de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera.”


Pero, como se sabe, son la industria y la urbanización capitalista las que consumen enormes cantidades de combustibles fósiles, emiten toneladas de GEI, y las que arrasan con su impulso productivista y consumista bosques y selvas, sea con tecnologías atrasadas o tecnologías modernas.


2) Encubre y presenta de manera limitada las consecuencias del Cambio Climático:


Admite el conservador informe del Panel Intergubernamental sobre “una variación de la temperatura de entre 1.1 y 6.4 °C” para fines de siglo e incluso asume algunos efectos catastróficos, tales como “la elevación de la temperatura de los océanos, la desaparición de glaciares, la elevación del nivel del mar, el aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos climatológicos extremos, como sequías e inundaciones debido a una mayor evaporación de agua y superficies oceánicas más calientes, entre otros.”


Pero, a la hora de señalar las afectaciones humanas se limita a decir que habrá poca “disponibilidad de agua”, menos servicios ambientales de los ecosistemas así como “importantes efectos en la salud humana.”


No menciona para nada las siniestras y muy altas posibilidades de que millones de mexicanos pierdan la vida o se hundan en una todavía más atroz miseria material y ecológica que la actual.


3) Presenta un cálculo sesgado de las fuentes de GEI:


El documento del gobierno mexicano admite que México se “sitúa dentro de los 15 principales países emisores, con una contribución de alrededor de 1.5% de las emisiones globales.” Sin embargo señala que las “fuentes responsables de emisiones” se distribuyen así: 61% del sector energético; 7% de los procesos industriales; 14% del cambio de uso de suelo (deforestación); 8% de la agricultura y 10% de la descomposición de residuos orgánicos.


“Dentro del sector energético en particular, la generación de electricidad representa 24% de las emisiones; el uso de combustibles fósiles en el sector manufacturero e industria de la construcción 8%; el transporte 18%; los sectores comercial, residencial y agrícola 5%; y las emisiones fugitivas de metano durante la conducción y distribución del gas natural, otro 5%.”


En esta presentación se encubre el papel de las industrias capitalistas como las fuentes principales de las emisiones, pues además del 7% atribuido es necesario sumarle el 8% del uso de combustibles fósiles, parte del 18% del transporte así como 14% de la deforestación, sin olvidar los porcentajes de la contribución de la iniciativa privada metida en el sector energético (gas, electricidad, etc.).


Como se sabe, las industrias capitalistas privatizan y se apropian de los recursos naturales (públicos) para literalmente consumirlos, sin permitirles su regeneración (fracturando la relación metabólica con el medio ambiente), despilfarrando materia y energía (con una alta entropía), contaminando los ecosistemas (afectando su conservación) para producir cada vez más mercancías tóxicas (con nulo valor de uso y dañinas para la salud humana y los ecosistemas) en aras de las ganancias (privadas).


4) Del incorrecto planteamiento de causas, efectos y fuentes, el documento oficial del gobierno mexicano deriva estrategias bastante limitadas, en las que impera la doctrina neoliberal de hacer negocios con todo.


-Sin pretender terminar con la dinámica capitalista y el Ecocidio que ésta impulsa, el Plan de Desarrollo se propone mejorar la eficiencia energética y tecnológica así como frenar la deforestación:


“México ejecutará acciones tendientes a disminuir los efectos del cambio climático fomentando la eficiencia en la generación y uso de energía, incluyendo el transporte, las energías renovables y el uso de tecnologías de bajas emisiones en los procesos industriales y en el transporte, así como frenando la deforestación y reduciendo las emisiones de otros gases de efecto invernadero.”


Estas buenas intenciones se concretan en un Plan que se propone los siguientes Objetivos y Estrategias:


Objetivo 10: Reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.


Para ello se propone aprovechar “el potencial para generar proyectos bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio”, como “rellenos sanitarios, plantas de tratamiento de aguas residuales, granjas agropecuarias, minas de carbón y en instalaciones petroleras, o la generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables (eólica, biomasa, hidráulica, solar).”


-Sin embargo, muchos de tales proyectos de Desarrollo Limpio sólo han generado Negocios Sucios y ecológicamente catastróficos para las comunidades a donde se han impulsado. Asociar “Desarrollo Limpio” con mineras o instalaciones petroleras es una burla siniestra para los pueblos cercanos a ese tipo de industrias. Pero incluso proyectos como los “rellenos sanitarios” han resultado un buen negocio para particulares ligados a funcionarios que les facilitan los trámites y la posibilidad de incumplir normas, pero desastrosos ecológicamente y para los pobladores cercanos a ellos.


Para expertos de la UNAM, los rellenos sanitarios en México debe desaparecer, “no sólo por sus altos costos de construcción –al menos 400 millones de pesos– y mantenimiento, sino porque causan una permanente e irreversible pérdida de suelos.” Investigadores de diferentes áreas, todos de la UNAM, “destacaron que los rellenos sanitarios se han declarado obsoletos en los países desarrollados, pese a lo cual en México hay 95, sólo 13 de los cuales cumplen parcialmente la norma ambiental. Esos depósitos requieren además del uso de tecnologías y de ubicarse en sitios adecuados, porque de lo contrario causan grave contaminación de aguas subterráneas.” (La Jornada, 29 de enero de 2008)


Estrategia 10.1 Impulsar la eficiencia y tecnologías limpias para la generación de energía.


El Plan se propone impulsar “energías bajas en intensidad de carbono como la energía eólica, geotérmica y solar”, pero igualmente sucias han sido las políticas de generar electricidad por medio de proyectos eólicos, pues estos han avanzado por medio de engaños, presiones y maniobras ilegales en comunidades (como las del Itsmo de Tehuantepec) hasta lograr que las transnacionales, particularmente españolas (como Unión Fenosa, Endesa, Iberdrola), privaticen el potencial energético del país.


Estrategia 10.2 Promover el uso eficiente de energía en el ámbito doméstico, industrial, agrícola y de transporte.


En estos ámbitos se busca promover “el uso de lámparas ahorradoras de energía y el aislamiento térmico en la vivienda, así como la sustitución de equipos altamente consumidores de energía en la industria.” En el documento, no hay la más mínima pretensión de limitar la actividad industrial; a las empresas que son grandes emisoras de GEI, como la industria cementera, siderúrgica y azucarera, se les sugiere aprovechar el “importante potencial de cogeneración de energía” que “evitará emisiones de GEI”. Es claro entonces que el Plan no va a la raíz del problema (imponer un freno a la contaminación industrial) y se queda en las frágiles ramas de las sugerencias.


Estrategia 10.3 Impulsar la adopción de estándares internacionales de emisiones vehiculares.


En vez de un fuerte impulso del transporte público, eficiente y gratuito, y desalentar el uso de automóvil particular, el Plan propone “combustibles más limpios y establecer incentivos económicos que promuevan el uso de vehículos más eficientes y la renovación de la flota vehicular”.


La lógica del documento es: primero renovar la flota vehicular (ganancias de la industria automotriz), con revisiones periódicas (más recaudación de impuestos), y luego promover “sistemas eficientes de trasporte público e impulsar el transporte ferroviario.” Lo correcto (en la lógica del bien común) sería reducir el uso particular del automóvil y dar un fuerte impulso al transporte público, eficiente, ecológico y gratuito.


Estrategia 10.4 Fomentar la recuperación de energía a partir de residuos.


En la misma lógica de hacer negocios, el Plan dice que “se apoyarán proyectos de investigación aplicada enfocados al desarrollo de tecnologías de recuperación de energía a partir de residuos”.


Objetivo 11: Impulsar medidas de adaptación a los efectos del cambio climático.


Aunque asume la lógica de la “adaptación a los efectos” (con lo que supone de fatalista), propone el desarrollo de “capacidades preventivas” que a su vez se reducen a la mera investigación, información y “el desarrollo de estrategias específicas y el trabajo coordinado de las distintas instancias del gobierno y la sociedad.” Esas estrategias son:


Estrategia 11.1 Promover la inclusión de los aspectos de adaptación al cambio climático en la planeación y quehacer de los distintos sectores de la sociedad.


Estrategia 11.2 Desarrollar escenarios climáticos regionales de México.


Estrategia 11.3 Evaluar los impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en diferentes sectores socioeconómicos y sistemas ecológicos.


Estrategia 11.4 Promover la difusión de información sobre los impactos, vulnerabilidad y medidas de adaptación al cambio climático.


En estas Estrategias se propone investigar, planear la prevención y la adaptación, desarrollar escenarios climáticos regionales, evaluar impactos, difundir la información sobre tales impactos, etc.


Nunca se habla de medidas efectivas para prevenir los efectos del cambio Climático como abatir la pobreza material y ecológica de la población más vulnerable ni de rescatar al campo mexicano, defender las comunidades indígenas o campesinas, promover un cambio energético, etc. Otra vez, el Plan del gobierno mexicano sobre el Cambio Climático se queda en las ramas de los estudios y elude las verdaderas medidas para la prevención de sus efectos: terminar con la pobreza material y ecológica de todos aquellos que dependen directamente de los recursos naturales y que están en la base de la producción básica (alimentaria) de la sociedad, los pueblos campesinos y las comunidades indígenas.


Una cuestión de fondo sobre las estrategias a seguir para estabilizar el Cambio Climático es la valoración del papel de la industria capitalista en la generación del mismo.


Como vimos anteriormente, en varios documentos del gobierno mexicano se sostiene que las emisiones de GEI del “sector industrial” son reducidas: apenas representan el 7% del total de emisiones.


De acuerdo al estudio de Francisco Aguayo, “Mitigación de gases-invernadero e innovación en el sector industrial en México”, la industria mexicana “produce alrededor de la mitad de las emisiones de GEI”; pero su contribución en esas emisiones es muy diversificada. El investigador referido distingue cuatro: 1) el uso directo de combustibles fósiles para producir o indirecto para la electricidad; 2) la utilización de estos combustibles en procesos químicos o metalúrgicos; 3) las emisiones de GEI que no vienen de fósiles; 4) emisiones fugitivas de metano.


Es por eso que, en general, el 36.8% de esas emisiones de la industria provienen del sector manufacturero (consumo energético y procesos industriales), el 31.7% de la generación de electricidad y el 31.5 de las industrias energéticas (consumo de energía y emisiones fugitivas).


Los expertos del IPCC también consideran como fuentes de GEI a las reacciones químicas en procesos manufactureros, como producción de cemento y acero, y el consumo de combustibles fósiles (para la producción de CO2), el escape de gas en minas y pozos petroleros (emisión de metano), la producción de aluminio, semiconductores, solventes, equipos electrónicos, etc.


Si comparamos lo anterior y los documentos del gobierno mexicano actual, parece que este último quiere minimizar el papel de la industria capitalista en el impulso del Cambio Climático.


-Y lo peor de todo es que, como ya vimos, a partir de tales consideraciones el gobierno ha elaborado sus políticas públicas sobre el Cambio Climático, elaborando una “Estrategia Nacional de Cambio Climático”, presentada en mayo de 2007.


En este documento, desprenden del análisis sesgado sobre las supuestas fuentes principales de GEI en México las “oportunidades de mitigación de gases de efecto invernadero” tratando de incidir en las dos principales fuentes que detectaron: el sector energía y el sector agropecuario, proponiéndose, además, un imposible: “desacoplar cada vez más el incremento de las emisiones del crecimiento económico” (5). Las líneas de acción del documento de “Estrategia Nacional de Cambio Climático” de este gobierno son las siguientes:


1) Establecer estándares de desempeño y líneas base de emisiones de GEI de las principales actividades y fuentes de emisiones en México.


2) Contabilizar las emisiones de GEI y plantear proyectos de reducción en las empresas públicas y privadas que utilicen el Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL) u otros mercados de carbono.


3) Realizar una valoración económica de los costos asociados al cambio climático y los beneficios derivados de las acciones para enfrentarlo, siguiendo el modelo del “Informe Stern”.


4) Establecer incentivos fiscales y financieros para concretar las inversiones en proyectos energéticos sustentables.


5) Diseñar e implementar acciones que permitan a PEMEX contar con recursos para mejorar su eficiencia energética.


6) Cancelar subsidios al consumo de energéticos o a la producción de energía basada en combustibles fósiles.


7) Incorporar a nuevos actores e iniciativas en los programas oficiales de ahorro y uso de la energía, particularmente en programas de eficiencia térmica y de utilización de energía solar.


8) Avanzar en la normalización obligatoria y voluntaria de equipos, vehículos, sistemas de generación de energía y de consumo energético en viviendas, edificios e industrias.


9) Disminuir la utilización de combustóleo.


10) Fomentar la generación de electricidad con fuentes renovables y tecnologías bajas en intensidad de carbono.


11) Repotenciar termoeléctricas promoviendo la tecnología de ciclo combinado.


12) Facilitar la interconexión de generadores a la red de la CFE.


13) Incentivar la participación regulada de la iniciativa privada en la generación de energía con baja intensidad de carbono (particularmente la cogeneración y las energías renovables).


14) Fomentar la investigación en tecnologías de menor intensidad energética, en particular en las energías renovables.


15) Elevar la meta propuesta de 8% de participación de energías renovables en la generación eléctrica, definida en la iniciativa de Ley para el Aprovechamiento de las Fuentes Renovables de Energía.


16) Incrementar el rendimiento del parque vehicular mediante políticas de fomento de adquisición de vehículos con bajas emisiones de GEI.


17) Integrar políticas de promoción del transporte público bajo en emisiones de carbono e impulsar el transporte ferroviario.


Como se puede apreciar, las líneas de acción son insuficientes porque no atacan la raíz del problema: la dinámica capitalista, productivista y consumista, que tiende al Ecocidio (deforestación, despilfarro, contaminación, destrucción) y el desequilibrio de la naturaleza.


Además, las líneas de acción en la generación y uso de energía consisten en fijar Normas de eficiencia energética (que los primeros que violan son los funcionarios públicos, para beneficio de los empresarios), hacer valoraciones (o mediciones), incentivar inversiones privadas y extranjeras (en energía eólica y biocombustibles) o proponer políticas (investigación) que niegan con otras políticas (reducción del presupuesto para la investigación) o que nunca cumplirán.


También resulta grave la decisión de promover la producción de biocombustibles (etanol), con lo que se privilegia alimentar a la industria y a los automóviles en vez de la alimentación humana.


Por cierto: ya fue aprobada una ley al respecto (junio de 2007), ajustada por el Congreso, pero totalmente inviable ya que plantearse sustituir el 10% de la gasolina implica utilizar toda la producción de caña, además de encarecer todavía más los alimentos. Como quiera que sea, en Sinaloa se construyen tres plantas para producir etanol, cuatro más en Nayarit, Jalisco, Nuevo León y Sonora, impulsados por Bionenergía Integral, de capital nacional y extranjero.


-Lo real es que el gobierno sirve a la oligarquía económica, que existe una permanente violación de reglamentaciones y la garantía de la impunidad a los violadores, que se mantiene la disminución del presupuesto a la Secretaría de Medio Ambiente, que se siguen perdiendo miles de hectáreas de bosques (en el gobierno de Fox se perdieron 3600 000 hectáreas de bosques y México se ubicó en el quinto lugar de deforestación a nivel mundial), que los últimos gobiernos han demostrado ser incapaces de reducir la pérdida de gas natural asociado con la explotación petrolera (que tiene mucho metano): pérdidas de hasta 271 millones de pies cúbicos, gracias a la descapitalización de PEMEX.


-Lo cierto es que el imperialismo ecológico sigue saqueando sin límites la riqueza material y los recursos naturales del país.


Como se puede apreciar, prácticamente no se hace nada efectivo para atenuar el Calentamiento Global pese a que ya se resienten sus efectos (los huracanes cada vez más fuertes que azotan nuestras costas, la escasez de agua, temperaturas más elevadas en las ciudades, etc.) y a que ya fueron planteados sus efectos previsibles a corto plazo: escasez de agua (México, Guanajuato, Jalisco), total extinción de bosques, pérdida de suelos fértiles, reducción de áreas de maíz y baja en su producción hasta en un 30%, inundaciones de zonas costeras, desertificación…


Tal es el panorama de un México más seco y caliente, capitalista y neoliberal.


7. Estrategia Nacional de Cambio Climático hacia la Cumbre de Cancún


En el documento de “Estrategia Nacional de Cambio Climático”, el gobierno de Calderón define su posición hacia la Cumbre de Cancún.


La posición gubernamental empieza planteando que el Cambio Climático es “el problema ambiental más trascendente en el siglo XXI y uno de los mayores desafíos globales que enfrenta la humanidad.”


Pese a que se reconoce su relevancia, cabe hacer dos acotaciones: en realidad, el Cambio Climático es, en primer lugar, un problema social y ambiental y su trascendencia es tal que, en segundo lugar, expresa una crisis civilizatoria y la necesidad de ir contra y más allá del capitalismo.


Por ello el asunto va más allá de las estrategias propuestas -“adaptación y mitigación”- pues se trata más bien de frenar el Ecocidio en curso y el productivismo/consumismo capitalista, de cuidar a la naturaleza y, al mismo tiempo, de transformar el mundo y cambiar la vida, de una disminución drástica de emisiones de GEI que implica una transformación radical del sistema económico, político, cultural.


Más que de “adaptación” se trata de prevenir vulnerabilidades de modo efectivo, es decir: terminando con la miseria material y ecológica de las poblaciones más expuestas redistribuyendo la riqueza social y promoviendo la igualdad social. Pero para ello es preciso ir contra y más allá del Capital.


La Estrategia Nacional de Cambio Climático del gobierno de Calderón reconoce la necesidad de ubicar los “esfuerzos nacionales” en los marcos de la “cooperación internacional”, reforzando acuerdos políticos internacionales. Se dice “apoyar sin reservas los instrumentos jurídicos negociados multilateralmente hasta ahora para enfrentar el cambio climático”, estar abierto “a la posibilidad de perfeccionar el Protocolo de Kioto”, etc. Aunque siempre y cuando las medidas sean de “índole indicativa, no vinculante, pero orientadoras para la acción colectiva.” Para eludir obligaciones y reafirmando su papel de cómplice de los principales emisores de GEI mundiales, el gobierno de Calderón acepta orientaciones pero no obligaciones jurídicamente vinculantes.


Además, elude la cuestión de la Deuda Ecológica y de la Deuda Externa, la necesidad de recuperar la soberanía y recursos necesarios para un cambio energético y se limita a que “la posible ampliación voluntaria del régimen de compromisos debe ser gradual”, rechazando “compromisos jurídicamente vinculantes”: “México plantea que lo que cuenta en definitiva es la realización de acciones efectivas de mitigación, se basen o no en la asunción de compromisos jurídicamente vinculantes.” Más adelante lo dice abiertamente:


“La adopción voluntaria de políticas y medidas de mitigación y metas cuantificables asociadas no implicará ningún tipo de penalización por posibles incumplimientos (“no-lose targets”).”


Y aunque después plantea “nuevos instrumentos de cooperación internacional”, en realidad elude las cuestiones de fondo de Justicia ecológica y social, participación democrática en las decisiones, necesidad de transferencias tecnológicas, etc., para confiar en el mercado y, en particular, el mercado de bonos de carbono:


“México favorece el desarrollo de un mercado global de bonos de carbono y en general el uso intensivo de mecanismos de mercado para impulsar en forma sostenida las actividades de mitigación y reducir a nivel global los costos de cumplimiento.” (6)


Para los ecosocialistas las medidas contra la catástrofe ecológica en curso no vendrán del propio capitalismo o sus personificaciones enajenadas a su servicio. No vendrán de gobiernos oligárquicos y abiertamente pro-empresariales, ajenos a la sociedad, a las mayorías y al bien común.


Ante el Ecocidio planetario y el Cambio Climático que abre la posibilidad de una nueva Era geológica (el antropoceno) catastrófica para la humanidad, no podemos irnos por las ramas, necesitamos dirigirnos a la raíz, como dice Lowy: “es necesario remplazar la micro-racionalidad del beneficio por una macro-racionalidad social y ecológica, lo que exige un verdadero cambio de civilización.”


Para realizar ese cambio civilizatorio, es necesario generar conciencia ecológica y ecosocialista, unirse a las luchas sociales tendencialmente anti-capitalistas, participar en la auto-organización de la sociedad e insistir en la urgencia de crear una fuerza social, Otro Poder, que dispute el poder político, el poder del Estado, para, desde él, apoyar a todas las fuerzas que pugnan por introducir la racionalidad ambiental, democratizadora y valorativa en los ámbitos donde domina el Capital.


Se trata, pues, de crear poder desde abajo y tomar el poder político para quebrar la Dictadura del Capital e iniciar una transición hacia una “humanidad contra y más allá del Capital”.


Por eso, el ecosocialismo implica una revolución permanente y total: económica, política y cultural que empieza, por cierto, desde una revolución personal y de la vida cotidiana.


8. Cumbre del cambio climático en cancún


La izquierda ecosocialista se propone asistir a la Cumbre de Cambio Climático en Cancún porque desea unirse a todos aquellos que protestan y luchan por verdaderas medidas que frenen y estabilicen el Calentamiento Global.


Los ecosocialistas saben que para tomar esas medidas se debe modificar radicalmente el sistema vigente de producción, distribución y consumo; somos conscientes de que para evitar una ecocatástrofe es necesario “cambiar la vida, transformar el mundo y cuidar a la naturaleza”.


Por eso unimos nuestra voz al reclamo colectivo de: ¡Cambiar el sistema, no el clima!


Para nosotros, los ecosocialistas, luchar contra el Cambio Climático es combatir al sistema capitalista que es, en última instancia, el verdadero “enemigo de la naturaleza”.


Por eso somos anti-capitalistas y queremos terminar con un Capital mundializado enajenado, fuera de control social, que pretende producir ilimitadamente (para acrecentar sus ganancias) en una biosfera limitada, que devasta los recursos naturales, despilfarra energía y contamina los ecosistemas, impidiendo su conservación y regeneración, para producir mercancías que cada vez más resultan tóxicas para el ser humano y para el medio ambiente; todo ello mientras explota, oprime, excluye y produce más miseria material, ecológica y espiritual en la mayoría de seres humanos de nuestro planeta.


Es por ello que los ecosocialistas queremos, a la vez, Justicia Ambiental y Justicia Social, terminar con la irracional explotación tanto del hombre como de la naturaleza, preservar los ecosistemas y evitar un genocidio mundial, frenar el Ecocidio y también el suicidio de la humanidad. O, para decirlo con el joven Marx, reconciliar al ser humano con el ser humano y con la naturaleza. Pero para ello será necesario terminar con el capitalismo e iniciar la construcción del Ecosocialismo.


Para avanzar hacia esa meta, creemos que será necesario unir nuestras demandas:


- Exigir en la Cumbre de Cancún un acuerdo internacional que promueva una reducción efectiva en las emisiones de GEI y que obligue a los países capitalistas industrializados, que son los grandes y principales responsables del Calentamiento Global, reducir en un 40% sus emisiones de GEI (en relación al año de 1990), al igual que las emisiones de los llamados países emergentes: China, India, Brasil.


- Establecer medidas para compensar la Deuda Ecológica y Climática que los países imperialistas han acumulado con los países colonizados y saqueados, que puede empezar con una moratoria de la Deuda Externa (que en realidad ya hemos pagado varias veces, aunque siga aumentando) para recuperar la soberanía nacional y disponer de recursos para introducir la racionalidad ambiental, democrática y axiológica en la sociedad.


- Demandar Justicia climática, ambiental y social, así como el respeto a los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos. El respeto a los bienes naturales de la nación (el petróleo, pero también la riqueza del subsuelo, los bosques y selvas) y de los servicios públicos, planteando nuevos como: el derecho al transporte público, ecológico y gratuito, etc.


- Reclamar la defensa y el impulso del campo, de la agricultura campesina, con una reforma agraria que enfríe el planeta y garantice la soberanía alimentaria.


- Impulsar la lucha contra la contaminación industrial: cuestionar a todas las empresas que destruyan ecosistemas, despilfarren energía, contaminen y produzcan mercancías tóxicas; si no son capaces de hacer los cambios para que dejen de hacerlo, deben ser expropiadas para ponerlas a producir bajo la lógica de la racionalidad ambiental.


- Reconvertir sectores productivos con graves impactos sociales y ambientales (industria militar, automovilística, extractivas, etc.).


- Exigir y luchar por una democracia participativa y radical, decisoria, para imponer los intereses colectivos y el cuidado de nuestra mega-diversidad biológica y cultural.


- Crear empleos en sectores sociales y ecológicamente justos como la agricultura ecológica, servicios públicos (sanitarios, educativos, transporte), entre otros. Sustituir el uso del automóvil particular por un sistema de transporte público, ecoeficiente y gratuito.


- Realizar un cambio del sistema energético que sustituya el actual, basado en combustibles fósiles y al servicio del productivismo y la privatización de ganancias, por uno apoyado en energías limpias (eólica, solar, etc.) que sirva a las comunidades y al bien común.


Otras medidas urgentes son:


- Terminar con el modelo agroindustrial actual (deslocalizado, intensivo, petrodependiente), que es uno de los máximos generadores de gases de efecto invernadero, sustituyéndolo por una agricultura ecológica, local campesina, con circuitos cortos de comercialización, y


- Permitir que los pueblos originarios controlen sus tierras y bienes naturales, respetando sus culturas, porque ellos han demostrado cuidar y preservas los ecosistemas con una lógica productiva comunitaria, para el “buen vivir” y el valor de uso.


También es necesario cuestionar:


-Las políticas “gatopardistas” de cambiar todo para que todo siga igual, las campañas seudo-científicas que niegan el proceso en curso del Cambio Climático y sus posibilidades catastróficas, el encubrimiento de las responsabilidades del desastre ecológico de los países imperialistas, las salidas ilusorias y peligrosas de la tecnociencia (agrocombustibles, geoingeniería, energía nuclear, almacenamiento de carbono, “Mecanismos de Desarrollo Limpio”, etc.) o la mercantilización y lucro del problema climático con los mercados de carbono, los transgénicos, etc.


-Las políticas del Banco Mundial y los organismos financieros internacionales al servicio del capitalismo transnacional, que defienden inflexiblemente una economía basada en la extracción y utilización de combustibles fósiles, pues son sus estrategias económicas mundiales, y no los insuficientes llamados de reuniones promovidas por la ONU, las que mantienen el rumbo del planeta hacia el Ecocidio mundializado y el Cambio Climático.


-Se trata, en fin, de impulsar una transición del capitalismo ecocida a un ecosocialismo democratizador que generalice la justicia climática, ambiental, social y de género; una sociedad ecosocialista que al tiempo que garantice la subsistencia humana, preserve los ecosistemas; una sociedad que promueva el trabajo digno, en el que se respete al ser humano y el intercambio metabólico entre la sociedad y la naturaleza; un ecosocialismo que rechaza todo productivismo y promueve un cambio radical en el sistema energético para generar energía limpia y renovable gestionada democráticamente.


-Ante la estrecha y necrófila “racionalidad instrumental” capitalista será necesario tomar partido por una izquierda que luche por el proyecto global Ecosocialista sustentado en una amplia y biofila racionalidad que articule:


-a) una racionalidad democrática que permita que la producción y el consumo, los recursos naturales y energéticos así como los bienes públicos sean gestionados con la participación y la decisión de las mayorías;


-b) una racionalidad ambiental que se guíe por los siguientes principios:


b1) la gestión global y democrática de la demanda (de energía, agua, etc.), abandonando la soberanía del consumidor individual porque es anacrónica e injusta, pero preservando en todo lo posible la libertad de opción;


b2) la reconstrucción de una esfera tecnológica (tecnosfera) orientada por la biomímesis, es decir: imitando las formas de producir de la propia naturaleza, de modo que la producción humana sea más eficiente, ajustada a los ciclos naturales de regeneración y reciclaje, para que pueda encajar armoniosamente dentro de la biosfera;


b3) la ecoeficiencia que permita producir más, sin despilfarrar energía y materia, con tecnologías de bajo impacto en la biosfera y un nuevo sistema energético;


b4) el principio de precaución que ante la incertidumbre de las intervenciones tecnológica desarrolle una actitud vigilante y anticipatoria, avanzando incluso hacia el necesario control democrático del desarrollo de la Tecnociencia;


b5) principios y valores igualitarios, democráticos tendientes al desarrollo del Bien común, la Justicia, la buena vida, el desarrollo de las potencialidades humanas y el disfrute de la existencia, con un modo de vida autocontenido, frugal, de goce epicúreo y espiritual, ajustado a los límites de los ecosistemas. (35)


-c) una racionalidad axiológica que se guíe por el desarrollo o florecimiento humano y el valor de uso.


Por supuesto, esto no lo podrán impulsar políticos al servicio del Capital ni gobiernos oligárquicos. Por eso no confiamos en los políticos profesionales que se reúnan en Cancún para decidir por nosotros. Sólo confiamos en los pueblos, las comunidades, los grupos, los movimientos sociales que desafían el sistema y que quieren cambiar el sistema, no el clima.


Pero para lograrlo será necesario sumar una enorme fuerza que les dispute el poder político a los empresarios y sus servidores, generando una hegemonía y un Poder democrático y popular que se rija por el bien común, por el cuidado de la naturaleza y el derecho a una existencia digna y plena para todos los seres humanos.


En esta perspectiva, apoyamos y nos comprometemos en impulsar las tareas acordadas entre las organizaciones que se preparan para asistir a la COP 16 en Cancún para reclamar Justicia Climática y organizarse desde abajo para luchar por ella:


* Realizar una jornada global de acciones, el 8 de octubre, exigiendo “Banco Mundial, fuera del clima!”, en paralelo al inicio de la reunión anual de esta entidad responsable de múltiples políticas desastrosas para los pueblos y como parte de la “Semana de Acción Global contra la deuda y las IFIS” del 7 al 17 de octubre.


* Participar y apoyar las movilizaciones convocadas por la CSA, la CSI y las centrales sindicales el 7 de octubre, en la jornada mundial por el trabajo decente.


* Movilizarnos en todas partes el día 12 de octubre, realizando una Minga Global en Defensa de la Madre Tierra y la Justicia Climática-Ambiental.


* Llevar a cabo un día común de movilizaciones, el 29 de noviembre, día que dará inicio la COP 16 en Cancún, en todo el mundo.


* Realizar movilizaciones y acciones a nivel global durante la próxima Reunión del G20, incluyendo en Seúl, donde se producirá esta cumbre y el tema de cambio climático será central, para tender el puente “de Seul a Cancún” entre las movilizaciones y reivindicaciones que allí se harán.


* Realizar movilizaciones, foros, actividades, debates y acciones en Cancún, en paralelo a y hacia adentro de la COP 16, en un a gran espacio global por la justicia climática, estando alerta y rechazando cualquier mal acuerdo que eventualmente salga de esas negociaciones.


* Realizar en Cancún, en paralelo a la COP 16, una Audiencia del Tribunal Internacional de los Pueblos sobre Deuda Ecológica y Justicia Climática, para labrar un acta de acusación sobre crímenes climáticos y ambientales


* Construir una estrategia de comunicación descentralizada y multisectorial, horizontal, colaborativa y abierta, en forma de minga global, para compartir de forma permanente las iniciativas, actividades, informes y testimonios de las acciones que se realizarán en todo el mundo, posiciones y propuestas para una solución de fondo de la crisis climática. Esta estrategia incluiría tanto nuestros propios medios alternativos de comunicación como la incidencia en los medios informativos nacionales e internacionales que estarán presentes en Cancún


* Impulsar el proceso de preparación y discusión para la realización de una Consulta/Referéndum Global sobre las políticas frente al cambio climático.


9. Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra


En esta Cumbre del Cambio Climático en Cancún, subordinada al Capital, debemos llevar las voces y los acuerdos de la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, Bolivia, en abril de 2010. (7)


En ese sentido, retomamos algunas de sus principales propuestas:


- Por un referéndum mundial vinculante sobre el cambio climático.


- Contra la privatización y la mercantilización de los bienes comunes: el agua, la tierra, los bosques, los ríos, los recursos naturales deben ser arrebatados de las garras de las multinacionales y de los parásitos capitalistas. Estos bienes pertenecen a los pueblos, los únicos capaces de administrarlos en base al respeto a la naturaleza y a los equilibrios ecológicos.


- Por la expropiación y la nacionalización de las grandes compañías productoras de energía –petróleo, carbón, hidrocarburos-, someterlas a control público, reduciendo sus actividades generadoras de gases de efecto invernadero. Sus beneficios deben servir al desarrollo de energías alternativas: viento, sol y agua.


- Por un nuevo impuesto sobre las transacciones financieras internacionales, que permita crear un fondo mundial al servicio del desarrollo masivo de las energías alternativas y la agricultura ecológica, sobretodo en los países del sur.


Retomamos asimismo la Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan los siguientes:


-Derecho a la vida y a existir;


-Derecho a ser respetada;


-Derecho a la regeneración de su biocapacidad y continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;


-Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;


-Derecho al agua como fuente de vida;


-Derecho al aire limpio;


-Derecho a la salud integral;


-Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;


-Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.


-Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta declaración causados por las actividades humanas.


También asumimos las exigencias a los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, demandando que acepten su responsabilidad histórica y actual, para reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

-Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.
-Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.


-Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.


-Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.


-Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

-El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.
Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.


¡Cambiar la vida, transformar el mundi, cuidar a la naturaleza!
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